Me debe usted cuarenta francos

Loan y odian el cine de David Lynch, pero el género es muy anterior:

Tristan Tzara « ¡Mírenme bien! Soy idiota, soy un farsante, soy un bromista. ¡Mírenme bien! Soy feo, mi cara carece de expresión, soy pequeño. ¡Soy como todos ustedes! […] ¡Ya no miren! ¡Ya no hablen! Pues yo, camaleón cambio infiltración con actitudes cómodas -opiniones multicolores para toda ocasión dimensión y precio- yo hago lo contrario de lo que propongo a los demás (a veces). SE ME OLVIDA ALGO. ¿dónde? ¿por qué? ¿cómo? es decir: ventilador de ejemplos fríos servirá a la serpiente frágil de cabalgata y nunca tuve el placer de verla a usted my dear, rígida la oreja saldrá por sí misma del sobre como todas las provisiones marinas y los productos de la casa Aa & Co. El chicle por ejemplo y los perros tienen ojos azules, bebo camomila, ellos beben el viento, DADA introduce nuevos puntos de vista, ahora se sienta uno en las cuatro esquinas de las mesas, en actitudes deslizadas un poco a diestra y siniestra, es por eso que estoy enfadado con Dadá, exijan por doquier la supresión de las D, coman Aa, frótense con la pasta dentrífica Aa… »

Tristan Tzara. 1924

Ya en en el siglo pasado, los dadaístas construían poesía y literatura dificílmente clasificable —como este extracto de los Siete Manifiestos Dadaistas— haciendo trizas hojas de periódico y recomponiéndolas al azar después.