Ostalgia

La ostalgia no es un neologismo con errata, ni un dolor o un padecimiento hermano de la lumbalgia o la neuralgia. Es la intersección entre Ost y Nostalgie: el cruce de caminos entre la nostalgia y la vida en el Este soviético cuando en tu idioma Este se dice Ost.

Es lo que tienen las revoluciones, que destruyen Estados y construyen palabras. Aunque sean revoluciones sin fusiles, como la que acabó con Checoslovaquia, o con claveles en los fusiles, como el 25 de abril portugués. Y así es como llegó la Ostalgie al diccionario alemán: para ocupar el espacio que la antigua República Democrática Alemana, la RDA, dejaba en la vida y en los recuerdos de 16 millones de alemanes orientales.

Nostalgia de los productos cotidianos y de la vida que se vivía en la Alemania de la influencia comunista. De los Trabbi, del seguro social, del detergente Spee, los cigarrillos Karo o de la cerveza Radeberger. De todas esas cosas que se ven en «Good bye, Lenin!». Y naturalmente de la música del Este, porque no podría haber Ostalgie sin Ostmusik.

Una de “las otras bandas” (die anderen Bands) —como se conocía en la RFA a los músicos orientales de los años 70— compuso una canción de la que se escucha apenas un fragmento en “La vida de los otros” (Das Leben der Anderen). Se titula «Stell dich mitten in den Regen», algo así como “Aguarda en medio de la lluvia”, y con algún que otro problema (vielen Danke, Friederike und José Luis) conseguí hacerme con el nombre de la banda —Bayon—, la canción y las letras:

Stell dich mitten in den Regen,
glaub an seinen Tropfen Segen.
Spinn dich in das Rauschen ein
und versuche gut zu sein.

Stell dich mitten in den Wind
glaub an ihn und sei ein Kind.
Lass den Sturm in dich hinein
und versuche gut zu sein.

Stell dich mitten in das Feuer,
glaub an dieses Ungeheuer
in des Herzens rotem Wein
und versuche gut zu sein.

Sitúate en medio de la lluvia,
cree en la bendición de la las gotas.
entra en el murmullo
e intenta ser bueno.

Sitúate en medio del viento,
cree en él y sé un niño.
Deja que la tormenta te penetre
e intenta ser bueno.

Sitúate en medio del fuego,
cree en este ogro
en el corazón del vino rojo
e intenta ser bueno.

El texto es de Wolfgang Borchert, un soldado alemán de 19 años que escribía poemas y se interesaba por el teatro. Al estallar la Segunda Guerra Mundial fue enviado al frente francés, donde resultó herido en una mano. Después de muchos problemas con la Gestapo y con los nazis desertó de la batalla para regresar a Hamburgo caminando (unos 600 kilómetros). Allí siguió escribiendo y actuando, mientras sus problemas con la Wermacht crecían, conociendo la cárcel. Murió con 26 años de una hepatitis contraída en la batalla.