La locomotora de Praga

Emil Zatopek

Emil Zátopek, La Locomotora es uno de los mejores atletas de fondo de todos los tiempos, y junto con Filípides, uno de esos nombres propios, indelebles, de la historia de la maratón. Esa historia que es la del corredor contra sí mismo, la del sufrimiento y el sacrificio por alcanzar un objetivo.

A los 19 años trabajaba en la fábrica de calzado Bata, dedicando el resto del día a entrenar y correr. Poco después se alistó en el ejército checoslovaco, comenzando a entrenar con botas militares reforzadas con hierro. Pensaba que los entrenamientos debían de ser tan duros que, en comparación, la carrera de competición pareciese un regalo.

Su estilo, más bien ineficiente, balanceando torpemente el torso y la cabeza, no parecía el más adecuado para un corredor de fondo. Durante la carrera a menudo exteriorizaba el sufrimiento gimiendo y gesticulando de manera audible, lo que le valió el sobrenombre de La Locomotora. Un día, preguntado por esta cuestión, respondió: «Ya sabes, esto [la maratón] no es como la gimnasia rítmica o el patinaje sobre hielo… yo no soy capaz de correr y sonreir al mismo tiempo».

En los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952 asombró al mundo ganando el oro en las competiciones de 5.000 y 10.000 metros. A última hora decidió también participar en la prueba de maratón, en la que nunca antes había competido, y en la que su rendimiento era para todos una incógnita. Cuentan que durante la prueba, cerca del kilómetro 30, miró como desconcertado a uno de sus adversarios y le dijo «Yo no entiendo mucho de maratón pero, ¿no estamos corriendo demasiado despacio?», acto seguido se separó del grupo y ganó la carrera, batiendo el récord del mundo y logrando la tercera medalla de oro en aquellos Juegos.

Comprometido políticamente en los sucesos de la llamada Primavera de Praga, Emil Zátopek, el campeón del mundo y coronel del ejército checoslovaco, fue rebajado en 1968 por las las autoridades comunistas a barrer las calles de la ciudad.